Última voluntad
Regresa con los pies descalzos y
sucios, la cara mugrosa, el cuerpo sudado y hambriento. Sus uñas han rasguñado
y sangrado, locas por escapar de su encierro. Manos recias, hombre recio. Sus
piernas tiemblan luego del escape de su tumba prematura. Su cuerpo se negó a
seguir muerto. Cuerpo terco, hombre terco.
Ayer sus
parientes lo desconectaron de los aparatos que le mantenían con vida y lo
sepultaron.
En este
momento él llega a su casa, entra sin ser notado y se encierra en su cuarto. Recostado
en su cama, suspira descansado, y con su arma en la mano, dice: “¡Acaso que es
cuando ellos quieren!”
Entonces,
dispara.